acoso escolar

Cuando el bullying comienza en casa

El bullying es el acoso físico o psicológico que una persona o grupo ejerce en forma intencional y constante contra otra persona o grupo. Aunque el ambiente escolar es uno de los espacios propicios para su surgimiento y desarrollo, no es el único. Esto demuestra que las causa del bullying no están directamente relacionadas con la institución escolar, sino con las personas, con el ambiente familiar de donde provienen los acosadores y los acosados. Tanto el abusado como el abusador participan de su propio ambiente familiar, que influye profundamente en los miembros más pequeños del hogar.

La ausencia de uno de los padres, la agresividad que ejerza cualquier miembro de la familia sobre los demás, las tensiones conyugales, los problemas económicos y otros factores del entorno familiar pueden propiciar conductas agresivas en los niños. Si además se le resta importancia a la tarea de inculcar valores morales en el hogar como el respeto y la obediencia, el establecimiento de límites y reglas de convivencia y autocontrol y, por el contrario, se propicia un ambiente de castigo físico y sicológico frecuente, el individuo desarrollará mecanismos de supervivencia en este ambiente hostil, por ejemplo, siendo acosador en la escuela. También es frecuente que quien soporta el maltrato en el hogar genere un sentimiento de incapacidad que le impida defenderse por sí mismo fuera del hogar.

Consejos para el hogar

  • Procura que la estabilidad emocional de tu hijo sea una prioridad; por lo tanto, tu estabilidad emocional como padre o madre es indispensable.
  • Comparte con tu hijo sus gustos, anhelos y sueños; así él compartirá contigo sus temores, miedos y ansiedades.
  • No minimices los sentimientos o pensamientos de tus hijos. Siempre presta oídos para escuchar atentamente sus necesidades, especialmente las emocionales.
  • Asegúrate que en tu círculo familiar se respire un ambiente de amor, autonomía, respeto e independencia.
  • Ten cuidado con los extremos de la sobreprotección o la apatía/desinterés.
  • Empieza por ti mismo: practica el autocontrol, la empatía, la asertividad y la inteligencia emocional.

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El origen del problema está en la educación que se da en casa

La psicóloga Pilar Sordo afirma en su blog que el bullying es un problema que tiene su origen en la formación de personas que no han aprendido a respetar a los demás, a dar a las personas un trato amable, que no han desarrollado el sentido de la empatía, aspectos que se enseñan y construyen puertas adentro. Un niño que no tiene límites claros ni un sentido moral bien definido, carece de un esquema de valores que le permita establecer interacciones sociales sanas y favorables, y por lo tanto, es más propenso a involucrarse en situaciones de violencia con sus pares.

Es importante que como padre o madre de familia, tengas espacios de comunicación y convivencia con tus hijos, pues una cercanía con ellos te ayudará a inhibir conductas negativas. Esto no sólo te traerá armonía al hogar, sino que tus niños serán personas más plenas y felices.

 

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Cuidado con el bullying en casa

 

Aprende de tu hermano; él no es un flojo como tú»… este tipo de expresiones son, en muchas ocasiones, el detonante de relaciones agresivas entre tus hijos.

Es conocido también como intimidación, por su traducción al español. Se caracteriza por el ejercicio de conductas violentas de forma intencional de una persona o grupo de personas contra otra u otras sin una razón aparente que la justifique. Es también la causa de un número considerable de suicidios entre niños y jóvenes, a nivel mundial, por causa de las secuelas psicológicas que se generan en las víctimas que la padecen. 

Puede parecerte que este fenómeno es ajeno a tu entorno familiar y social más cercano, presente exclusivamente en los contextos escolares, pero la realidad es que podría estar más cercano de lo que imaginas. Podría estarse gestando en tu propia familia, entre tus hijos.

La interacción entre los miembros de la familia

“Aprende de tu hermano; él no es un flojo como tú”, “¿Por qué no saliste inteligente como tu hermano?”, “Ayuda a tu hermano; ya ves que salió lento”, etc. Estas expresiones, tan comunes en algunos círculos familiares, podrían parecerte poco trascendentes o carentes de importancia, pero son, en muchas ocasiones, el detonante de relaciones agresivas entre tus hijos adolescentes .

Un artículo publicado por el periódico El Universal, de Colombia, señala que “Sin darse cuenta, muchas veces los padres promueven la insana competencia entre hermanos, con la falsa creencia de que esto les ayudará a superar sus debilidades”, pero lo único que se construye en realidad, es una rivalidad que lleva al enfrentamiento entre ellos, permitiendo con esto que se vayan dando las condiciones propicias para la presencia de una interacción dominante e intimidatoria de uno sobre el otro. Generalmente del más fuerte sobre el más débil o vulnerable.

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Bullying en casa

Se pelean porque se quieren”, se suele decir cuando dos hermanos se agreden y molestan. Pero, no confundamos. El abuso físico y psicológico que se da entre hermanos no tiene nada de “normal”.

De hecho, estas agresiones pueden llegar a compararse con el bullying. Incluso la salud mental entre niños y adolescentes se ve igual de afectada que la de las víctimas del acoso escolar.

O al menos eso señalan los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Nuevo Hampshire.

Para la investigación se analizaron los datos de la Encuesta Nacional sobre la Exposición de los Niños a la Violencia, cuya muestra era de 3 mil 599 niños niños, de entre un mes y 17 años de edad.

En el estudio publicado este verano en la revista científica Pediatrics, los expertos tomaron como referencia las agresiones físicas, con y sin armas, la agresión a la propiedad, como robar o romper las pertenencias de un hermano a propósito, y el abuso emocional, que se puede manifestar cuando se intimida o se hace sentir mal a un 
hermano. 

Y compararon estas mismas conductas con las perpetradas por compañeros de clase.

Los resultados arrojaron que el 32 por ciento de los niños evaluados reportaron haber sufrido, en el último año, de algún comportamiento hostil de parte de un hermano.

También fueron quienes experimentaron mayores secuelas emocionales, con altos niveles de ansiedad, trauma y depresión.

Pero la salud mental de quienes fueron agredidos por sus hermanos resultó igual de grave que la de aquellos que sufrieron acoso escolar.

“Nuestro estudio demuestra que la agresión entre hermanos no es benigna en niños y adolescentes, independientemente de qué tan severa o frecuente sea”, dijo Corinna Jenkins Tucker, autora principal de la investigación.

Y es que los pleitos entre hermanos tienden a ser vistos como algo normal o inofensivo, agregó Tucker. “Algunos padres incluso creen que beneficia a los hijos, pues consideran que los entrena para lidiar con el conflicto y la agresión en otras relaciones”. 

El problema es que los efectos del bullying entre hermanos continúan en la vida adulta y “pueden deteriorar su sentido de identidad y su autoestima”, dijo a The New York Times John V. Caffaro, psicólogo clínico y autor de “Sibling abuse trauma”.