Aprende de tu hermano; él no es un flojo como tú»… este tipo de expresiones son, en muchas ocasiones, el detonante de relaciones agresivas entre tus hijos.
Es conocido también como intimidación, por su traducción al español. Se caracteriza por el ejercicio de conductas violentas de forma intencional de una persona o grupo de personas contra otra u otras sin una razón aparente que la justifique. Es también la causa de un número considerable de suicidios entre niños y jóvenes, a nivel mundial, por causa de las secuelas psicológicas que se generan en las víctimas que la padecen.
Puede parecerte que este fenómeno es ajeno a tu entorno familiar y social más cercano, presente exclusivamente en los contextos escolares, pero la realidad es que podría estar más cercano de lo que imaginas. Podría estarse gestando en tu propia familia, entre tus hijos.
La interacción entre los miembros de la familia

“Aprende de tu hermano; él no es un flojo como tú”, “¿Por qué no saliste inteligente como tu hermano?”, “Ayuda a tu hermano; ya ves que salió lento”, etc. Estas expresiones, tan comunes en algunos círculos familiares, podrían parecerte poco trascendentes o carentes de importancia, pero son, en muchas ocasiones, el detonante de relaciones agresivas entre tus hijos adolescentes .
Un artículo publicado por el periódico El Universal, de Colombia, señala que “Sin darse cuenta, muchas veces los padres promueven la insana competencia entre hermanos, con la falsa creencia de que esto les ayudará a superar sus debilidades”, pero lo único que se construye en realidad, es una rivalidad que lleva al enfrentamiento entre ellos, permitiendo con esto que se vayan dando las condiciones propicias para la presencia de una interacción dominante e intimidatoria de uno sobre el otro. Generalmente del más fuerte sobre el más débil o vulnerable.









